Magnífica obsesión

Ángela Posada-Swafford

Resumen


Balanceada precariamente en el alero del ventanal del apartamento en Cartagena, Piso 9, pasé muchas horas de mis vacaciones con la quijada apoyada sobre las rodillas, oteando el horizonte. Tanto, que a los siete años me había convertido en una gárgola de los mares. Una veterana centinela del Caribe. Lo cierto era que no podía dejar de mirar hacia el mar abierto: aquella agua que lanzaba destellos plateados en las mañanas, azul cobalto al mediodía y color vino al anochecer, era un poderoso imán de fantasías.


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