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Jorge I. Zuluaga

Resumen


Como seguro muchos sabrán (o adivinarán al leer la introducción a esta entrada), un asteroide de unos 8 kilómetros en el cinturón principal ha sido bautizado con mi nombre. Es un honor increíble que un objeto del Sistema Solar lleve el nombre y apellido que me pusieron al nacer. El honor es aún más grande para alguien que está vivoy que puede disfrutar, por ejemplo, del reto de buscarlo y verlo en el cielo. No sé si el asteroide es afortunado o si la afortunada es mi mamá, que con una gran visión me puso el nombre de una «piedra espacial».

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